Volver a ponerse un dorsal

Volver a ponerse un dorsal

Hacía muchos meses que tenía parado el blog. Y aunque echaba de menos escribir, por un lado lo necesitaba. Correr mi primer maratón fue una experiencia que creo no volverá a repetirse igual (puedes leerlo AQUÍ), y por todo lo vivido se hacía necesario descansar, no solo las piernas, sino también la mente.

Cuando te enfrentas a una distancia absolutamente desconocida para tu cuerpo, volver a los orígenes resulta casi ofensivo. Descansar todo el tiempo que fuese necesario y perder la forma era casi una tarea obligatoria en el proceso post maratón. Lo cierto es que durante unas semanas vivir sin zapatillas fue muy liberador. Pero en el periodo “huelga de kilómetros” decidí que este año quería repetir. Y para repetir ya se sabe… hay que empezar de cero. El primer día de “el retorno” fue de absoluta incredulidad, porque piensas: a ver, hace apenas un mes he corrido 42 kilómetros ¿y ahora me duelen hasta las pestañas en apenas media hora? Es una broma, ¿no? ¿Será que no he descansado lo suficiente? ¿Habré agotado el cupo de kilómetros que tenían mis piernas? ¿Volveré a correr más rápido alguna vez? (lo de rápido… en fin… es un decir). El resumen es que aparece una sensación de vacío mezclada con “¿y ahora qué?” y con la duda de si podrás volver al punto en el que lo dejaste.

Así que el poco a poco fue clave para, una vez tomada la decisión de repetir un maratón en otoño, empezar de nuevo. Los que alguna vez os habéis pasado por este blog sabéis que a principios de 2016 me rompí un dedo del pie, algo que hizo peligrar, ya no solo el poder participar en la prueba reina del atletismo, sino la posibilidad de llegar prepararla. El percance condicionó mucho el entrenamiento, así que empezar enero con una planificación menos caótica que la del año pasado también era otro reto.

Y por el momento la cosa ha ido bastante bien. Porque al final descubres que el cuerpo tiene algo de memoria. Aunque en mi caso sea poquita, algo siempre queda. Y sin darme cuenta volví a los ritmos de antes de la lesión. Las series salían, los rodajes más largos también… Una parte de la confianza había llegado. Ahora hacía falta ponerse un dorsal . Y la elección fue la Carrera de Padrón 10K, que además este año fue Campeonato Autonómico de 10KM en Ruta.

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Tengo que reconocer que llegué a la prueba más expectante que nerviosa. Solo por aquello de saber si lo conseguido en mi jardín redondo como el mundo, Castrelos, iba a plasmarse en la carrera. Y si lo que me vaticinaba mi entrenador de camino a la prueba, que dicho sea de paso siempre me suele parecer una locura, iba a cumplirse. Tan solo me quedé a 31 segundos de mi mejor marca en 10 kilómetros, así que el míster no se equivocaba.

En Padrón había estado como espectadora, pero desconocía el circuito. Y aunque no es un recorrido muy atractivo, al ser dos vueltas exactas en la segunda puedes apretarle: ya sabes lo que te queda. La verdad es que empecé más rápido de lo que debía porque justo antes del pistoletazo de salida empezó a llover y me quedé fría. Así que, en ese afán de querer entrar en calor lo antes posible me puse a un ritmo un poco alto. Los adoquines y los badenes tampoco son grandes aliados, pero la verdad es que llegué a meta muy satisfecha.

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En tres semanas vuelvo a la carrera, esta vez intentando mejorar un poquito más, y en la prueba que me dio mi marca en diez kilómetros: la Interruning Concello de Porriño

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