Solo para mujeres… que corren

Por fin! Lo que me ha costado retomar el blog, pero la semana pasada resultó ser muy movidita en el trabajo. Yo que me las prometía felices para recuperarme de la media maratón… Pues no!!! Era una semana de descanso en lo que a entrenos se refiere pero en la oficina tuve otra carrera de fondo. Problemas aparte, ya estamos de nuevo en la senda. Y precisamente de problemas quería escribir hoy. O por lo menos, de los que yo me he ido encontrando a lo largo de estos años, desde que mi relación con el running es más estable. Como ya os he contado, hace ocho años no era fácil encontrar a muchas mujeres corredoras, así que tampoco lo era hablar de ciertos temas. Porque como corredora popular, ni siquiera tenías a quién preguntarle (o por lo menos yo no encontraba a nadie para consultar mis dudas). Parece que las personas que corremos solo hablamos de entrenamientos, marcas, alimentación… Son aspectos importantes, desde luego, pero también hay otros más íntimos que a mí, personalmente, me ha costado un poco controlar.

Vaya por delante que esto es mi experiencia personal, así que lo que me sirvió a mi, puede que no sea válido para otra mujer. El primero de ellos fue la regla, que en sí misma no es un problema, ni mucho menos, pero si algo muy incómodo a la hora de entrenar. ¿Qué haces cuando llega? ¿Sales a correr, te quedas en casa, qué te pones? Demasiadas preguntas al aire. Así que en este caso, el ensayo-error fue la mejor alternativa, eso sí, todo antes de quedarme embarazada, porque luego la cosa cambió. Si antes de tener a mi hija, mis reglas eran muy dolorosas pero moderadas, ahora son al revés.  Por lo que, siendo algo muy personal y sin entrar en detalles, la conclusión es que jamás utilices una compresa con alas cuando tocan más de 10 kilómetros. Porque las rozaduras pueden ser importantes. Y si tienes que hacerlo, trata de que los materiales sean muy suaves, y córtale las alas. Y con los protegeslip igual (te aseguro que es preferible llegar algo manchada que rozada). Con respecto a las prendas, hay mallas que vienen con refuerzo en la zona del abdomen, que pueden ser muy útiles cuando tienes algo de inflamación. No hace milagros, pero a mí me dan más seguridad, parece que corres más cómoda.

Otro inconveniente que he sufrido, y que por el momento está bajo control después de mucho tiempo dando la lata (toco madera) son las infecciones de orina. Galicia es una tierra maravillosa, pero en invierno tiene una climatología muy dura. Salir a correr lloviendo día si y día también no ayuda, y aunque soy de la opinión de que la lluvia solo moja, si le añades el frío, la combinación es horrible. Llegaba un punto en el que durante los meses de invierno era siempre igual. Empezabas la preparación muy bien, y cuando parecía que habías cogido un pico de forma bueno… toma, una cistitis. Muy desesperante y doloroso, de verdad. Así que en una visita a mi ginecóloga de toda la vida, cansada ya de tener que tomar antibióticos cada dos por tres, me recomendó el arándano rojo, y proteger mucho más la zona a la hora de entrenar. Así que volvimos al ensayo- error con la ropa interior. Hice numerosas combinaciones hasta dar con la que a mí me funciona: un tanga de algodón y para proteger, una braguita tipo short sin costuras y transpirable. Así he conseguido mantener el ritmo.

carrera mujer

Y para terminar este post tan femenino, del que estoy segura hay más temas que podríamos poner encima de la mesa, no me quiero olvidar del pudor. Que no es tampoco un problema en sí mismo, pero a muchas mujeres nos trae de cabeza (aunque en mi caso creo que he mejorado bastante). Hace dos semanas Cristina Mitre en su blog The Beauty Mail publicó una entrada buenísima: Corre que te cagas. Con frases tan geniales como “qué es peor: ¿unos tacones que hacen daño o correr 12 kilómetros con ganas de ir al baño?” Cristina analiza porqué está tan relacionado correr con un apretón, por eso te recomiendo que lo leas. Y para sumar un poco más, está el pudor. Porque si pensar en que nos “cagamos corriendo” da apuro, tampoco hacer pis se escapa de la lista. A ver, ¿cuántas de vosotras se desespera antes de la salida en una carrera por encontrar un baño? Porque, físicamente hablando, la postura para “echar un pis” entre hombres y mujeres es bien distinta a la par que discreta, para el primer caso claro (ellos solo necesitan un árbol, una pared o un par de coches) A falta de un váter en condiciones, nosotras necesitamos, o mejor dicho, nuestro pudor necesita un lugar absolutamente privado y escondido para hacer algo que las corredoras profesionales tienen muy interiorizado en su rutina (no hacen tantos malabarismos, os lo aseguro). Y esto, como todo, es cosa de práctica. Recuerdo perfectamente la primera vez de ambas situaciones. El “tierra trágame” no era suficiente para reconfortarme. Pero con el paso del tiempo lo piensas, y en el fondo te ríes. Es como volver a la infancia (será que ahora que soy madre y lo vivo con mi princesa, yo también le resto importancia).

Mañana volvemos a las series para darle la bienvenida a las vacaciones. Nos vemos a la vuelta, que disfrutéis mucho!

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