La primera vez

Todos hemos pecado, yo la primera, pensando que eso de ponerse unas zapatillas y salir a correr es pan comido. Que vas a tener esa cara de felicidad y satisfacción que reflejan las fotos de los atletas o que ves en la gente que te cruzas en los parques. Para los que ya lo habéis pecado, creo que no hace falta que describa la “horrible” sensación que se siente la primera vez que decides correr, y no me refiero a cuando eres pequeño, que te sale natural. Hablo de ese momento semi adulto en el que te pones unas zapatillas y tu cabeza se cree capaz (ilusa) de salir a correr “media horita, a ver qué tal” (al medio minuto reconocerás que tu cuerpo dice lo contrario). No sé qué piensas que te va a salir antes por la boca: el corazón, el hígado, los pulmones… Te mareas, te falta el aire, te vuelves torpe motriz… Un despropósito, vamos! Y lo curioso es que yo, al igual que mucha gente que se engancha a correr, siempre he hecho deporte, muchos, algunos hasta minoritarios (que se llaman) y con mayor o menor intensidad.

Pero correr nunca entró en mis planes. Con el running he tenido dos etapas: pre- mamá y post- mamá. La primera me enganchó hace mucho tiempo pero no llegó a cuajar. Tonteábamos, estábamos juntos una temporada, pero luego cada uno por su lado. Después llegaron casi tres años de absoluto parón deportivo por la mejor causa que os podáis imaginar: mi hija. Y hace dos años, nuestros caminos volvieron a unirse para no separarse por una larga temporada, o eso espero.

Hoy puedo decir orgullosa que quedan menos de tres semanas para mi segunda media maratón. Parece fácil decirlo, pero hay que hacerlo. El resumen es sencillo: si quieres, puedes (salvo que tengas algún problema de salud que te lo impida). Cada uno con sus límites, con su tiempo libre para practicarlo y sus objetivos, pero sobre todo, con respeto y con una idea muy clara: el running te devolverá lo que tú le des. Si le das mucho, te dará mucho, si le das poco, te dará lo justo.

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Hace algunos años era muy extraño ver a mujeres en las carreras populares, por no hablar de maratones o medias maratones. Afortunadamente, hoy somos una buena banda. Pero esa reflexión la dejamos para otro post. Gracias por estar ahí!

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