¡Es verdad! La lluvia solo moja

¡Por fin! Ya está, no hay vuelta atrás. “A buenas horas!” diréis algunos. En un mundo plagado de blogs… ¿Para qué? Bueno, pues es un autorregalo a mis casi inminentes 38 primaveras. Llega después de algunos años en la cabeza, creo que como cinco más o menos. Ha tenido varios nombres, temáticas, logotipos… pero el tiempo y las circunstancias han ido demorando la idea. Y realmente ha sido una mezcla de falta de valentía y organización, porque me apetecía muchísimo. Pero aquí está. Ahora vamos con el nombre: LA LLUVIA SOLO MOJA. Que obvio, ¿no?. Sí, pero a veces hay que recordarlo, porque no deja de ser una manera de ver la vida.

Afrontar el día a día sin excusas, con determinación, con ganas… porque luego el premio, la recompensa, es doblemente mejor. Y la vida, en general, ya tiene cosas suficientemente complicadas como para que nosotros mismo la liemos aún más. Es una frase que me acompaña hace muchos años y que trato de recordar cuando llega un bache. Todo vino un día que quería salir a correr, y empezó a llover. “Vaya, y justo cuando voy a salir, se pone a llover… Pues me quedo en casa, ya iré mañana”. ¿A quién no le suena? Un clásico, pero no solo con el ejercicio físico. En ese momento, mi Pepito Grillo particular, que estaba atento a la escena,  me contestó: “Y? Es solo lluvia. Y que yo sepa, la lluvia solo moja, no es ácida, no es corrosiva. Si realmente quieres salir a correr, eso no es una excusa”.

Y lógicamente, tenía razón. Solo era lluvia, cuatro gotas de nada para ser más exactos. A la vuelta todo estaba en su sitio, no se me había caído la piel ni nada por el estilo. Y la sensación… FUE FANTÁSTICA. El resumen: si quieres, puedes, o por lo menos hay que intentarlo.

Así que, bienvenid@s a mi mundo. Un lugar en el que la lluvia solo moja!

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