Después del camino, solo queda disfrutar

Después del camino, solo queda disfrutar

Con la maleta casi cerrada, el plato de pasta delante del ordenador, la emoción contenida, tratando de mantener el equilibrio (aunque con tanta información es casi imposible), y deseando subirme al avión. Así estoy a tres días de hacer realidad el reto que nos marcamos hace casi un año. BUAH! (lo siento… no me sale otra expresión que lo resuma todo tan bien).

Sé que habrá personas que no me entiendan; que seguramente cuando entre esa meta con mi más que discreto tiempo no comprenda la reacción que pueda tener (sea la que sea) y el orgullo que sienta por haber llegado y haberlo intentado. No voy a ganar nada, no me pagan por correr 42 kilómetros, nadie me obligan… Y sin embargo ya he ganado. He ganado mucho. Más de lo que muchos puedan pensar, incluso de los que me conocen bien. Para mí era muy importante llegar hasta este punto por infinidad motivos personales. Y lo he logrado. Y me siento muy bien, emocionada, agradecida. Muy feliz.

He visualizado tantas veces las alfombra azul que no sé lo que va a pasar cuando la vea de verdad. Así que tras varias semanas de carrusel emocional y silencio bloguero, el resumen es que ha sido un camino increíble, único e irrepetible (porque si algún día decido volver a preparar un maratón, ya sabré a qué me enfrento)

Me despido con “casi” la misma curiosidad que me llevó a aceptar este reto, deseando llegar a mi destino y sobre todo, con ganas de disfrutarlo. Hasta la vuelta 🙂

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