Cuando el cuerpo dice “STOP”

De los muchos recuerdos que a veces asaltan mi mente como flashes, y entran sin llamar o pedir cita (porque en realidad ya estaban por ahí), hoy ha llegado una frase que solía decir mi abuela: “el cuerpo es muy sabio”. Era una mujer maravillosa; no tenía estudios y apenas sabía escribir, pero albergaba en su interior la gran sapiencia que le había otorgado la mejor escuela a que asiste el ser humano: la vida. Después de la media maratón del 22 de marzo, con ese sabor agridulce que me habían dejado los 21 kilómetros de Vigo a Baiona, me senté con mi entrenador para plantearle la posibilidad de intentarlo de nuevo, seis semanas después.

Así que tras una semana de tránsito, para soltar las piernas y recuperar la energía, nos pusimos a ello. Era un entrenamiento de continuidad, para aprovechar la forma y tratar de llegar fresquita a la línea de salida, sin hacer locuras. Pero a veces la cabeza va por un sitio (o por lo menos la mía), y el resto de cuerpo por otro. Y a ese cuerpo hay que saber escucharlo con cariño y atención. Pensé que podía, en apariencia era como alargar el entrenamiento, pedirle al cuerpo un extra, y teniendo en cuenta las mejoras experimentadas a lo largo de los últimos meses, no parecía de locos. De nuevo, estrategia ensayo- error. Pero tras finalizar la primera semana, cuando llegó el primer largo… Mi cuerpo digo STOP: “hasta aquí hemos llegado amiguita, necesito una tregua”.

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Últimamente observo, asombrada, como en general la gente se toma muy a la ligera el tema del running, cuando la máquina que se utiliza para ello es el propio cuerpo. Vivir con un maratoniano, al que en su momento admiré antes como profesional del deporte y atleta, te permite tener una visión técnica y científica de la importancia del descanso. Yo, que soy una corredora popular, para una carrera de fondo expongo a mi cuerpo a un tiempo de actividad muy superior al de un profesional, estableciendo la relación tiempo y distancia recorrida. Cualquier runner semiprofesional tarda en correr un maratón, aproximadamente, media hora más que yo una media. Evidentemente hablamos del doble de kilómetros, pero el tiempo corriendo es casi el mismo.

Es posible que yo esté hecha de una pasta de peor calidad, pero a veces me planteo cómo hace el resto de mundo (que está a mi nivel deportivo, claro) para seguir, sin parar, sin descansar. En mi caso ha quedado claro que, por el momento, no puedo. La semana pasada me hice una analítica para ver cómo andamos. Y tras saber que todo está ok, la próxima semana empezaré de nuevo, poquito a poco.

Así que en esta ocasión, podré disfrutar la Media Maratón de Vigo como espectadora, que de vez en cuando tampoco está mal. Para los que no conocéis esta prueba os diré que transcurre por las calles de una ciudad maravillosa, Vigo, y que aunque tiene un circuito exigente por el perfil y son dos vueltas, estás siempre arropado por el público y tiene como organizadores grandes profesionales y amantes de este deporte. La carrera ofrece, además, la opción de hacerla por relevos, formando equipo de 2 o 4 atletas. A que tiene buena pinta? Pues estáis todos invitados!!!

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